EL EFECTO PLACEBO EN MARKETING


El marketing y la publicidad se dan la mano para conseguir rentabilizar el poder de una entidad, independientemente de su tamaño. Por eso, no es de extrañar que ciertas estrategias publicitarias puedan integrarse en los estudios de mercado para así llegar al máximo beneficio con los mínimos recursos a nivel empresarial. En este caso nos referimos al conocido como ‘marketing placebo’, un efecto que no sólo se encuentra en las medicinas, sino también en asuntos de comercio.

El efecto placebo es muy poderoso, porque es capaz de cambiar la percepción y la mentalidad del consumidor hacia un producto o servicio de una manera tan asombrosa, que la persona que compra acaba completamente convencida de su adquisición, aunque no sea del todo real.

Nos explicamos. En cuestiones médicas, imagina que te duele la cabeza mucho y que crees que si tomas un medicamento, te sentirás mejor en cuestión de minutos. Bien porque ya lo hayas experimentado antes, o porque te lo hayan recomendado. El caso es que alguien te ofrece el medicamento en cuestión, lo ingieres y te encuentras mucho mejor milagrosamente rápido. ¿Qué pasa si tiempo después descubres que no era esa medicina, sino un caramelo con aspecto de pastilla? El efecto ha sido el mismo, porque tu mente creía que era lo que necesitaba, y actuó igual.

Pues es precisamente esto lo que pasa en marketing con el efecto placebo de un producto. Las expectativas que tenga el consumidor respecto a un servicio pueden estar alimentadas por un buen embalaje o un precio jugoso. No significa que por ser más barato sea más atractivo sino todo lo contrario. Muchas veces el consumidor cree que algo es mejor porque es más caro. Sucede a menudo en el mundo de la enología, donde la persona que adquiere un vino cree que cuanto más caro, asume más calidad, algo que no tiene por qué ser así necesariamente.

El consumidor puede ver cómo su mente se sugestiona porque uno producto cuenta con un mecanismo subyacente que entra directamente en su cerebro, haciéndole experimentar lo que sus expectativas previas le sugieren. Por eso, en marketing y neuromarketing es común utilizar la estrategia de que el comprador imagine y desee primero lo que quiere comprar y después lo adquiera. Esto no rompe sus ilusiones sino que lo alimenta para alterar la forma de percibir las cosas, lejos de la realidad.



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